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Excelentísimo Señor Presidente: Nos dirigimos respetuosamente a Usted para externarle nuestra posición con respecto a la discusión sobre la Ley de Medicamentos que toda la población respalda y demanda con urgencia en nuestro país. En su campaña electoral usted planteó en Febrero 2009, un llamado al país y a la comunidad internacional para que formemos una gran alianza nacional alrededor del tema de la salud. Esta alianza debe ser capaz de propiciar un cambio seguro en el campo de la salud que beneficie a toda la población, sobre todo a los más pobres” Reconocemos que Usted en el esfuerzo de honrar su palabra, presentó un año después, ante la Honorable Asamblea Legislativa, la propuesta de Ley de Medicamentos, a través de sus autoridades de Salud Pública, con contenidos muy importantes como: Rectoría Única asignada al Ministerio de Salud, como sucede en TODOS los países del mundo excepto en El Salvador. Mecanismos efectivos de regulación de precios. Efectivos controles de calidad. Retomando ese compromiso y sabedores que el precio de los medicamentos golpea día a día el bolsillo de todos los salvadoreños y las salvadoreñas, especialmente a los mas pobres, es importante no desviar la discusión y hacer prevalecer el derecho de acceso a los medicamentos por la población sobre los intereses mercantilistas que quieren mantener el statu quo, para seguir lucrando con un bien que tiene que ver con la salud, la vida o la muerte de 6 millones de salvadoreños que celebran que INCLUIR no es letra muerta en el lema de su gestión. Señor Presidente, por este medio damos nuestro pleno respaldo a la propuesta de Ley de Medicamentos presentada por su Gobierno y nos alegra que por primera vez las autoridades de salud, y de manera muy especial el Vice Ministro Doctor Eduardo Espinoza, antepongan el interés del pueblo pobre por sobre los intereses mercantiles. Nadie más que el pueblo soberano es quien puede mandatar sus actos. Cerramos la presente citando a nuestro Pastor y Mártir, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, a quien Ud. en su acto de toma de posesión reconoció como guía entrañable “Cuando uno mete la mano en una olla de agua con sal, si la mano está sana no le sucede nada; pero si tiene una heridita ¡ay! ahí le duele». La Iglesia es la sal del mundo y naturalmente que donde hay heridas tiene que arder esa sal (Homilía 29 de mayo de 1977, I-II p. 74). ¡¡ADELANTE SEÑOR PRESIDENTE!! EL PUEBLO SALVADOREÑO SE MERECE UNA LEY DE MEDICAMENTOS QUE LE GARANTICE ACCESIBILIDAD DE MEDICAMENTOS CON CALIDAD, A UN PRECIO JUSTO Y RAZONABLE. San Salvador, 30 de julio de 2010. ALIANZA CIUDADANA CONTRA LA PRIVATIZACIÓN DE LA SALUD |